Los ladridos excesivos


Westy jugando en el campo

Los perros ladran ya que necesitan expresar sus emociones mediante el ladrido.

Unos son más expresivos y otros menos.

Un perro equilibrado y en un hábitat adecuado solo ladra puntualmente.
Para algunos perros, sin embargo, cualquier excusa es buena para ladrar, y no por ello, son más felices.

El perro debe aprender a controlar sus ladridos, es decir, a ladrar solamente en las ocasiones adecuadas, de la misma manera que debe aprender a controlar los pipís, a no subirse a los sofás, a acudir a su llamada, etc. Forma parte de su educación.
Hacerlo desde cachorro es más fácil, guiándole y ayudándole a entender lo que está bien y lo que no.

Pero lamentablemente hay muchos casos en los que no se gestiona correctamente.

Los ladridos descontrolados suponen un problema que va más allá de lo que cada dueño está dispuesto a aguantar.
Los problemas que acarrean los perros ladradores como las denuncias vecinales, los encontronazos en los paseos con otros perros, con ciclistas, corredores o paseantes…, despiertan la necesidad del propietario a dar con una solución inmediata. A veces, según la gravedad del problema, se toman medidas drásticas muy dolorosas para el propietario y más aún, para el propio perro.

Son muchas las causas que dificultan el correcto aprendizaje del perro: la falta o errónea educación, las circunstancias ambientales, la mala gestión del aburrimiento, problemas de personalidad como ansiedad, inseguridad, miedos…

Sea la causa que sea, para evitar que el perro ladre cuando no debe, es necesario impedir que lo haga.

¿Y cómo hacerlo? ¿Somos capaces de impedirlo? ¿Disponemos del tiempo y de los conocimientos necesarios?

Colocar a nuestro perro un collar que le impida ladrar sin que ello suponga ningún motivo de preocupación ni de dolor o riesgo de error y, sin necesidad de nuestra presencia, garantiza la eficacia en su aprendizaje.

Schnauzer jugando en el campo

Los collares antiladridos electroestáticos son la herramienta más segura.

¿En qué consisten?

Cuando el perro ladra por primera vez, uno de los electrodos capta la vibración de las cuerdas vocales y el collar administra un impulso.

Ante este primer impulso el perro se sorprende, pero todavía no ha comprendido nada. La segunda o la tercera vez que ladra, el perro se percata de que esa sensación desagradable obedece a sus ladridos y al collar.

Y ya está. A partir de ahí, mientras lleve el collar puesto, el perro no ladrará.

Electricidad electroestática

Es una electricidad diferente, con voltios, aunque sin amperios. No tiene fuerza. Es la misma electricidad que nos transmiten algunas personas cuando nos dan la mano. Impresiona pero no puede causar daño físico.

Es disuasorio

Disuade de ladrar y, por tanto, no hay ladridos. Y como no hay ladridos, no hay nada que castigar.

Con solo dos o tres pequeños impulsos electroestáticos, el perro aprende que no debe ladrar mientras lleve el collar puesto y aprende a no ladrar en las situaciones en las que antes ladraba.

Otras aplicaciones

Mejora mucho el control emocional del perro y, por tanto, resulta prácticamente imprescindible en el tratamiento de varios trastornos de ansiedad. También es muy eficaz para evitar las peleas entre perros y para controlar otras formas de agresividad.

Automáticos y manuales

Como se ha mencionado anteriormente, uno de los electrodos hace también de captador de las vibraciones de las cuerdas vocales del perro.

Todos los antiladridos modernos se regulan automáticamente.

Algunos, además de esta modalidad automática, ofrecen una modalidad de ajuste manual que permite fijar el nivel del impulso electroestático.

Colocación

El antiladridos debe colocarse en la parte superior del cuello, pegado a la quijada, para que capte la vibración de las cuerdas vocales.

Tiempo máximo de permanencia

No debe permanecer puesto más de lo imprescindible. El perro tiene derecho a ladrar. No en cualquier momento, ni en cualquier lugar, pero tiene que poder ladrar.

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